Divagaciones varias en estado relajado y sin ánimo de lucro

24.11.11

Margin Call


Hay varios temas que son muy cinematográficos y ya de por sí mismos ofrecen interés al espectador. Hay otros que son aburridos, muy aburridos y no importa cuanto uno se esfuerce en hacer una gran película seguirá siendo aburrido. Con la excepción probable para los economistas y símiles, wall street, la bolsa y como funciona el mercado económico es más aburrido que jugar a la escondida solo. Es decir que Margin Call ya nace defectuosa. Por mucho que la actual crisis (y más que el filme se centre en el nacimiento de la misma) le provea cierta actualidad, a la tercera vez que alguien se pone a explicar números y proyecciones, pero para nosotros si hablaran en chino sería más fácil de comprenderlo (de hecho, hasta 4 veces personajes piden que se lo expliquen como si fuera un niño para ayudarnos) no hay forma de engancharnos por ese lado. ¿Qué nos queda? Evidentemente la empatía y atractivo de los personajes. Y que mejor manera que conseguir un reparto de lujo. Contando con grandes de todos los tiempos como Jeremy Irons o Kevin Spacey, glorias actuales como Paul Bettany, glorias pasadas injustificadas como Demi Moore, actorazos infravalorados como Stanley Tucci o el tirón de los televisivos Simon Baker (el mentalista), Zachary Quinto (Sylar de heroes) o Penn Badgley (Dan de Gossip Girl) se consigue un elenco memorable y que da la posibilidad única de que este largometraje sobreviva... inclusive de manera positiva. Porque son las interpretaciones, los personajes, sus interacciones y si, vamos a darle un guiño al director, montajes paralelos que implican su punto de vista lo que salva la película.
En el mismo comienzo, luego de ver la imponente NY durante varios segundos comenzamos con un despido masivo donde Paul Bettany usa su boca en nombre del director y dice que lo mejor es mirar para otro lado. Un concepto que cobrará más valor a medida que todo prosiga y que al fin de cuentas es la idea del filme: salvar mi culo al precio que sea. Aplicable tanto a las personas como al mismo país de USA. Y no es de sorprender que entre los despedidos este Erik Dale, el primero en ver la que se venía y que la ineptitud más capitalismo salvaje lo deja en la calle a las primeras de cambio, por mucho que luego reciba una generosa compensación económica.
El realizador JC Chandor, con su opera prima muestra solidez como director y lo que parecía una tontería, termina siendo la estrella y su gran acierto: la inminente muerte del perro del personaje de Kevin Spacey. Funciona para humanizarlo, pero sobretodo, como metáfora amplia a varios temas que toca y es su principal arma para expresar su visión del mundo. Por eso no es de sorprender que el final del filme lo involucre, más allá del irrelevante hecho de descubrir que Spacey se está separando y conocer a su ex en ese momento.
La película ofrece varios aciertos y puntos sólidos, que hacen llevadero y compensan el horrible tema de Wall Street, pero evidentemente no puede evitar ciertas lagunas donde nos vamos a aburrir. Por suerte son las menos y el resultado final es bueno. Le damos la bienvenida a JC y esperamos ver como continua su carrera. A mi me convenció de ver su próximo filme.