Ficha Técnica
Trailer
Hay algo de los suburbios de Londres que siempre me atrapa. Al menos en las películas. La caracterización, atmósfera, el gris del clima, la música... Wild Bill tarda 2 minutos en meternos plenamente en ese tono. Conmigo ya tiene terreno ganado. Luego nos encontramos con una historia que si bien tenía una solución simple (llamar a la policía), en ese caso no había historia. Así que compramos el camino elegido y estamos ante la versión británica de Carlito's Way. Obviamente sin la maestría de esta, pero si con solidez.
Dexter Fletcher es un actor con una larga trayectoria y le permite contar con varios "amigos" en el casting. Sin dudas lo mejor del filme. Porque además le saca provecho al máximo. Su dirección de actores es brutal. A Charlie Creed-Miles (una versión dura de Billy Bob Thorton) lo convierte en una máquina interpretativa. El mejor trabajo que he visto en lo que va del año... si la memoria no me traiciona. Pero es que todos está brillantes. Los dos niños (en especial Will Poulter). Los malos (un gran Leo Gregory). Pero en especial los secundarios, porque es el punto más flojo del filme, la construcción y tramas secundarias, pero a pesar de eso, las actuaciones son muy buenas, sin importar lo poco que sepamos de esos personajes.
La historia de la redención y el pasado que nos persigue se vio infinita cantidad de veces. Pero en el caso de Wild Bill tiene dos cosas que me gustaron mucho. Por un lado, la forma en que utiliza la familia, para seguir ambas líneas. Por el otro, el trabajo que hace con el personaje central es extremadamente sutil. No necesita que ande fajándose todo el tiempo para que sepamos lo duro que es. Es más, por palabras propias, dice que apenas sobrevivió a la cárcel. Sin embargo, dentro nuestro, percibimos que cuando sea necesario, nuestro héroe va a repartir tortas por todos lados a quien se lo merezca.
Durante todo el metraje, la puesta en escena es cuidada, sin hacer maravillas, pero respetando las necesidades de la trama, permitiendo que fluya constantemente y sobretodo, me repito, ese tono británico que me encanta. La música es de esas que uno corre a descargar (perdón, comprar el CD) ni bien termina.
Varias caras conocidas, varias caras que comenzaremos a ver seguido (me la juego por una extensa carrera para la joven Charlotte Spencer) forman un casting de lo más sólido en varios años. La historia es simple, pero atrapa y llega a nuestra sensibilidad. El tono es perfecto. Sin hacer alardes, sin fuegos artificiales, Wild Bill se mete en ese selecto grupo de joyitas que pasan por debajo del radar. En este caso, detectada. Están invitados a disfrutarla.

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