Christopher Morris dirigió varios capítulos de series televisivas y un cortometraje de renombre antes de lograr su opera prima: “Four Lions”. Película británica rodada en Almería, España, las escenas que supuestamente transcurren en Pakistán. Dato curioso sin dudas.
Para hablar de esta película tengo que citar a la famosa “La vita è bella” de Benigni. Un film aclamado y premiado, que hasta rompió con la tradición americana de no premiar películas extranjeras dentro de los premios principales. A mi gusto personal, y destaco lo de personal, no logre entrar en ese código de humor dentro de un drama brutal. A pesar de alguna sonrisa robada, toda la película tuve un dilema mental si debía reír o llorar, si era ético o no generar una comedía dentro de lo que fue el holocausto. En Tour Lions me encuentro en una situación similar. La trama desarrolla el plan y efecto de atentados suicidas por un grupo jihad pakistaní. Sin embargo, la incapacidad y torpeza de sus personajes hace que el 90% del guión sea en clave de comedía. Y ahí me encuentro otra vez con ese problema. ¿Por qué no el 100%? Ese pequeño lapso donde se pone en drama heavy, no me deja entrar en el código y vuelvo a cuestión la moralidad de hacer bromas sobre ciertos temas. La realidad es que la película parodia y deja en ridículo tanto a los kamikazes suicidas como a la policía. No es una crítica constructiva ni aporta nada al tema en cuestión. Queda claro por mi parte que el guión no es de mi mayor agrado, ni la forma en que se muestra la temática.
Dejado de lado ese gusto personal, si pasamos al film en sí, está realizado con solvencia y con interpretaciones muy buenas. De hecho, si he visto la película entera a pesar de mi problema para entrar en su código fueron por las impecables actuaciones de los personajes, que lograron hacerme sonreír en más de una ocasión. Destaco especialmente a Kayvan Novak, quien en su currículum aparece Syriana, interpretando con maestría el personaje más delirante del grupo.
Four Lions es una película dinámica y entretenida, y si logras entrar en el código que plantea y reírte de la desgracia, asegura 97 minutos bien empleados.

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