Ni bien vi el trailer y supe como iban a intentar llevarla a la pantalla, “Caperucita Roja” me pareció sin dudas un desafió apasionante. Pasar un clásico de los cuentos infantiles a una historia de terror tiene para mi muchísimo atractivo. Y aunque es cierto que algo así lleva las de perder, el resultado es una derrota abultadísima.
Catherine Hardwick es una directora que se presentó al mundo con la rebelde e interesante “Thirteen”, lanzando las carreras de Nikki Reid y Evan Rachel Wood. Pero sus películas se volvieron cada vez más banales hasta llegar a su taquilla máxima: Crepúsculo. Si bien es cierto que es la única película decente de la zaga, eso no quita su superficialidad y ñoñez (si se me permite la palabra). Y Caperucita Roja parece arrastrar todos los vicios que fue tomando de la zaga vampirezca y encima… exponenciarlos. La presencia de un hombre lobo no sorprende, ya que estaba en el trailer y ya era sabida. Pero sin embargo es un lobo muy muy parecido al de Crepúsculo. No solo en cuanto a diseño sino en cuanto a su fondo. Otra vez tenemos una protagonista que esta dividida entre dos amores: el correcto y el rebelde. Y todo con mucha trivialidad adolescente.
Sin embargo lo peor es la adaptación del cuento. En los últimos 15 minutos hace un esfuerzo sin sentido y muy forzado de que el cuento sea reconocible, ya que durante los 80 minutos previos lo único que habíamos visto fue por momentos que Valery usara una caperucita roja.
Aclarado todo esto, se puede decir que es un film de hombres lobos, uno más, carente de originalidad, sorpresa y sobretodo calidad artística. Y lo digo así porque sin dudas lo único bueno es la calidad técnica, tanto de cámara como fotografía o montaje, es simplemente una pena que toda esta técnica no sirva para nada.

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