El cine de terror no sólo se consolidó en el mundo hollywodense sino que se extendió exitosamente al resto del planeta. España no es la excepción por supuesto. Sin embargo el género de “horror” no sólo requiere de una buena puesta en escena que genere climas tensos y suspense, sino también interpretaciones sólidas que nos hagan sufrir junto a los protagonistas y un guión solvente que nos mantenga atrapados. Es lógico que toda película requiere estas características para ser buena, sin embargo creo que en este tipo de cine lo necesita a la perfección, a la mínima duda el espectador se sale y comienza a distanciarse.
En Los ojos de Julia fallan los tres aspectos. Guillem Morales se muestra como una buena promesa de director, ya que no tiene fallos graves, sin embargo si tiene ideas y metáforas más cercanas de un estudiante que de un realizador hecho. Eso permite que ciertos puntos flojos del guión se vuelvan excesivamente obvios. Nombres de personajes y situaciones poco verosímiles atacan la firmeza del guión. Y las interpretaciones no son convincentes. Excepción hecha y por suerte para el film de Belén Rueda, protagonista absoluta de la cinta y que muestra una vez más su capacidad interpretativa y adaptación al género como lo había hecho en El Orfanato.
Resumiendo es una película con buenas intenciones y a tener en cuenta a sus participante de cara al futuro, sólo que aún les queda camino por recorrer y este metraje se queda en un intento fallido.

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