Ficha Técnica
Trailer
Hay veces que uno mira un filme sin tener demasiadas expectativas, sin mucha información del mismo, lo que hace suponer o bien que no se trata de uno bueno, o simplemente que no tiene nada especial que ofrecer. Después de ver The perfect host uno se pregunta qué es lo que les pasa a los medios de comunicación. Es una de las películas más valientes de los últimos años de Hollywood y su apuesta arriesgada merece ser centro de mucha atención. En virtud de mantener la grata sorpresa que tuve yo, recomiendo no ver el trailer y dirigirse directamente a ver el largometraje.
Nick Tomnay hace su presentación como director de largos repartiendo cachetazos a todos aquellos sosos que continúan haciendo pelis chorizo una detrás de otra. Con un estudio importante de los maestros de la gran pantalla, retomando ideas que otros en su día decidieron experimentar, las aplica en algunos casos mientras que en otros las potencia. Sin decir cuál es, el punto de giro del minuto 30 tal como el manual de guiones pide es brutal. Cambia totalmente la película al punto de que desde ese momento perderemos el punto de vista único con el que veníamos recorriendo la historia. Es el primero de varios giros sorpresa (algunos muy inesperados, otros más predecibles) con el que la trama nos atrapará para no soltarnos hasta el último segundo.
El uso de los flashbacks es genial, tienen una progresión dramática que no sólo sube de intensidad, sino que también para el manejo de la intriga. Los primeros, lejos de revelar algo útil, abren más preguntas, que el desarrollo de la historia y de estos mismos recuerdos comenzarán a contestar poco a poco.
Pero quizás la clave de todo esto sea la ambigüedad de los personajes. Sus luces y lados oscuros, son intuíbles pero hasta que no se presentan claramente nos mantienen en vilo de ver que sucede a continuación. Y evidentemente esto no se puede lograr si no fuera por grandes actuaciones, especialmente un brillante David Hyde Pierce, a quién no veía desde la desaparecida Frazier y que nunca hubiese imaginado capaz de brillar en una película de este tipo. Clayne Crawford está muy sólido, aunque quizás opacado por su compañero de reparto. También es cierto que para iniciar la lista de "peros" me desespera la facilidad de desmayo de su personaje.
Los puntos flojos son pocos y leves. Algunos momentos con un humor un tanto burdo para la calidad del filme y sobretodo, cierta precipitación en el cierre de la película. Toda la paciencia que tuvo para desarrollar la trama y el inicio del desenlace, la pierde un poco en el final, donde aunque todo cierra y queda clarito, podría haberse tomado diez minutos más para desarrollarlo. Si acaso el miedo de la opera prima para cuadrar un guión de manual con sus noventa minutos y los giros cada media hora exacta se lo impidieron, pero sin dudas The Perfect Host es una opción para el fin de semana óptima, ofreciendo calidad, entretenimiento y la satisfacción de ver que todavía hay gente que se atreve a hacer algo diferente.

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