Ficha Técnica
Trailer
Después de su genial presentación con The Chaser, Hong-jin Na nos acerca su segundo largometraje potenciando la línea establecida en su opera prima. Nuevamente la ineptitud y corrupción será la temática central y será tratada con maestría.
Encontramos dos variables importantes respecto a su anterior filme: la duración (dos horas y cuarenta minutos largos... largos...) y la estructura del guión. Si hay algo que me gusta de Guy Ritchie es la forma en que en sus historias cada vez más personajes coinciden en un objetivo y llegan a un punto culmine donde todos se dirigen al mismo sitio. No repite la formula pero hay cierto parecido. En lugar de coincidir por el objetivo, hace una variable más inteligente, que consiste en encadenar objetivos. Los personajes se persiguen y cruzan porque sus objetivos de alguna manera de relacionan. Consiguiendo una intriga importante y atrapante que hace llevadero el muy lento tempo en que se desarrolla.
Siempre se pide evolución y no dormirse en los laureles (hola Quentin Tarantino), desarrollar el lenguaje e ideas para lograr no ver una y otra vez el mismo filme (hola Guy Ritchie). Creo que acertadamente, al tener bien logrado la parte de lo ineptos que son muchos integrantes de la sociedad, en The Yellow Sea, decide explorar con mayor profundidad ese lado oscuro que había presentado en su anterior película. No sólo en la transición de un personaje, sino también en los que ya lo eran. Y bien lejos de Hollywood, no tiene por qué pensar que alguien que cae puede ser capaz de salir o dar vueltas de tuerca que generen felicidad.
Para aquellos que estén en Catalunya, el filme está en el programa del inminente festival de Sitges. Es lento, si, pero válido y con muchos aciertos, aunque un pelín por debajo de su anterior trabajo. Igual, mi confianza sigue ciega en este hombre, espero ansioso su próxima obra.
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