Ficha Técnica
Trailer
Un director difícil, muy complicado para mi gusto es Cameron Crowe. Porque tiene la virtud de convertir típicos fallos en aciertos, convirtiéndose en una paradoja para analizar. Siempre hablando de la parte positiva de su carrera, porque es imposible negar algunos bodrios que nos ha regalado. Pero bueno, mirando lo positivo (Jerry Maguire, Almost Famous) en esa línea, nos encontramos con We Bought a Zoo.
La historia es sencilla y bien presentado. Una familia que recientemente sufre la pérdida de la madre, tiene que seguir adelante, y como en muchos casos, comenzar de cero parece la mejor opción. Un padre soñador y aventurero, un hijo en la edad del pavo y una hija que si realmente alguien de siete años puede decir las líneas que los guionistas le regalan va camino al nobel de literatura sin peajes.
La construcción de la historia esta bien, parte de una idea sencilla que como todos sus filmes sera la base de todo y quedará grabada en una frase celebre: "Sólo se necesitan 20 segundos de valor". A partir de aquí sucede todo. Teñido de mucho cursilismo y un tono naif. Normalmente esto es suficiente para estampar la cinta contra la pared, pero he de reconocer que el mayor mérito de Crowe es que filma como un niño de 10 años. Y no me refiero a escasez técnica, sino que todo parece ser visto a través de los ojos inocentes de un niño. Sus películas parecen partir de recuerdos reales de su infancia y en eso inspirar a los personajes. Como resultado, todo ese mundo cursi se carga de una verosimilitud aplastante, y por mucho que uno quiera protestar, queda atrapado en el código. Además de una dosis necesaria de humor, pero que es llevado bajo el mismo tono. Muchos directores son reconocidos por "los mundos" que crean, por ejemplo Tim Burton, porque son más fáciles de ver, el arte, la fotografía, etc, lo hacen evidente. Creo que es hora de reconocer el mérito de este director porque sus universos son únicos. Al menos con la maestría que los realiza.
¡Hasta va a lograr que le perdone el casting! Un Matt Damon que increíblemente funciona en el género. La usualmente insulsa Scarlett Johansson logra transmitir un poco y la dirección de los secundarios es muy buena. Quiero destacar a Angus Macfayden, del cual cada aparición es una bendición.
No es una obra maestra, ni cerca de estarlo, pero sin dudas entretiene y es imposible no sonreír, y más de una vez, en el transcurso del filme. Y créanme, es algo que agradecer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario