Cuántas veces uno escucha la frase: ¡Todos los hombres son iguales! o ¿Quién entiende a las mujeres?. A riesgo de ser tildado de misógeno, voy a decir que esta película se esfuerza en indagar la segunda de las opciones. Derek Cianfrance es un director con una trayectoria importante en el mundo de los documentales pero Blue Valentine es su primer gran filme de ficción. Y lo hace con una apuesta notable. Un tipo de historia que no se suele contar y mucho menos mostrar en la pantalla hollywoodense. En una línea paralela tenemos la historia de como se va destruyendo una pareja con la historia de como se convirtieron en pareja. El orden en que lo he dicho no es aleatorio, ya que comete un error grave en ese punto. La historia de amor tarda demasiado en aparecer en comparación al desamor que estamos viendo. Eso genera cierta distancia hacia los personajes, sin lograr que la empatía hacia ellos sea muy profunda. A la vez, refuerza la incapacidad de comprender al principal femenino, quién a pesar de contar con un esposo leal, amoroso, noble y que daría todo por su familia, parece no serle suficiente, a pesar de que ni ella misma sepa qué quiere o por qué ya no lo quiere. O al menos eso es lo que se ve, si el guionista lo sabía, se olvidó de ponerlo en la trama.
Esta claro que Dean no es perfecto (cierto abuso del alcohol) pero uno lo ve luchar constantemente por el amor que siente y por sacar adelante la situación. Todo lo contrario que muestra Cindy, que es una constante de sinsentidos. Y entre los dos nos encontramos con su hija Frankie, quien se lleva lo peor, muy a pesar que bien se vio en el pasado, en el caso de Cindy, el tipo de cosas que dañan a una hija ver en sus padres.
El final, como no podía ser de otra manera, es duro y triste, pero bueno, ya nos habían avisado en el título de la peli que eso iba a pasar.
Las interpretaciones de Ryan Gosling y Michelle Williams son muy buenas, aunque por momentos un poco desaprovechadas por la manera en que el director hace la puesta de cámara.
Un filme diferente, una apuesta arriesgada, que bien vale el verla. Eso sí, no se van a ir con una sonrisa en la cara.

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