Divagaciones varias en estado relajado y sin ánimo de lucro

3.8.11

Trust



Ficha Técnica
Trailer

No es el primero, ni será el último, David Schwimmer no pudo sobrevivir al personaje de "Ross", quedó atrapado por la célebre serie Friends y decidió reinventarse. De esta forma, luchó por llegar al detrás de la cámara. Y lo hizo en un camino largo y lógico. Ya dirigió algunos episodios de Friends. A continuación lo hizo con alguna que otra telemovie o capítulos de la serie de su amigo Matt LeBlanc, Joey. Hasta que con "Run fatboy Run" llego su primer largometraje oficial. Como era de suponer una comedia, con la gran suerte además, de contar con Simon Pegg como estrella. Más comedía con la dirección de episodios para Little Britain hasta llegar a lo que nos une en estas líneas hoy: Trust
"Confianza" sería la traducción literal para una película que aún no tiene nombre en español. Y después de tanta risa, tanta broma, tanta comedía, años y años, como actor o realizador, Schwimmer se mete en el género del drama con brutal potencia. No porque la historia sea la más dura, sino por la crudeza, firmeza y poco convencionalismo hollywoodense que elige recorrer en el camino del film.
Como aporte personal (o mejor dicho lo opuesto a eso) desconozco si esta basada en hechos reales, pero indudablemente se la ha querido encarar con el mayor realismo posible. Y es un hecho muy destacable. Desde la aptitud/ineptitud del FBI, a los valores de popularidad en las universidades americanas o a los valores morales de la familia. Hay una escena muy sencilla (ojo, spoiler) que quiero destacar: la confesión de Clive Owen a su compañero de trabajo de lo sucedido. La reacción del colega es algo sutilmente magistral. El conjunto del metraje es muy verosímil y honesto, permitiendo así que el espectador se meta de lleno en la historia, al punto de no terminar de tomar partido definitivo por ninguno de los personajes (antes de que me asesinen, me refiero básicamente al padre e hija). Evidentemente (y tradicionalmente al director ser actor) las performances de los actores son tan sólidas como verosímiles permitiendo despegar al drama y metiendo al espectador de lleno. Brillantes los tres protagónicos: el ya mencionado Owen, Catherine Keener y Liana Liberato.
Por contra, nos encontramos con una realización muy televisiva por momentos, vicio que al ser su segundo largometraje esperamos que pierda rápidamente, porque sin duda es este fallo, lo que convierte a esta muy buena película en eso, pero evitando que se convierta en un gran filme. Igualmente, recomendada. Y mucho.

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