Ficha Técnica
Trailer
Como decía en el post anterior, cómic-films ahora comparten cartelera a la vez, y en este caso, pese a todos mis prejuicios, Capitán América es la que sale victoriosa. Para mi es un superhéroe que nunca me despertó la más mínima simpatía, pero la construcción del personaje es muy buena. Sin dudas, tiene muchos puntos que mejorar, pero es de agradecer que se le dedique el tiempo necesario, las escenas que hagan falta, para poder construir el personaje correctamente. Es más, tras superar la parte donde el director se ríe del traje, introducen de una manera construida la versión moderna, tras una impecable transición.
Chris Evans, quién ya tiene experiencia en este mundillo (fue uno de los cuatro fantásticos) encarga de manera sorprendente, por su sobriedad y corrección, al capitán Rodgers. Gracias a unos efectos especiales impresionantes podemos vivir el paso mágico (bueno... científico) de un pequeño enclenque a un hombre moldeado milimetricamente a la perfección (y amigo, si eso es suyo sin efectos especiales, mis más sinceras felicitaciones). Los secundarios acompañan perfectamente. Un gran reparto que destacan Tommy Lee Jones, Stanley Tucci y una Hayley Atwell que enamora. Cierra la aparición de Samuel L. Jackson, como Nick Fury. Cabe recordar que se esta preparando el filme de los Vengadores y por eso hay apariciones cruzadas en las películas, como aquí que ya esta Stark padre, con su compañía que dará lugar a Iron Man.
El punto más flaco en cuanto al reparto e historia es el villano, interpretado por Hugo Weaving, ya que Red Scull no sólo está muy caricaturizado sino que su crecimiento en cuanto a poder y ejercito está totalmente descuidado. Así como su desarrollo tecnológico es muy poco verosímil.
A pesar de tener su lado ñoño, con ciertos conceptos un poco moralistas, la verdad es que la búsqueda de crear un nuevo personaje, con varios momentos críticos hacia los propios Estados Unidos, con humor e ironía, el resultado del filme es más que correcto y permite pasar dos horas entretenido. El final, final, rompe un poco el molde y hace que el espectador se vaya con una sonrisa. Bien por Joe Johnston, que da un paso adelante después de su última película (Hombre lobo) que había decepcionado bastante.

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