A pesar de ser un tema de común conocimiento mundial y ofrecer muchas posibilidades, son pocos los que se han animado a contar historias de tráfico de mujeres (se habla de tráfico humano, pero yo no he visto un sólo hombre en esa situación en toda la película) que son vendidas para ejercer la prostitución. Y de los pocos que se han animado, no han tenido mucha repercusión. Quizás por la sensibilidad que hay que tener para contar el tema. Y creo que esa sensibilidad, esa impotencia de como combatirlo y denunciarlo es el mayor acierto de The Whistleblower. Son varios los momentos donde logra retratar lo que yo intuyo es el drama que se vive.
Con un contexto diferente, en la Bosnia post guerra, e incriminando a todo el que pase por delante de la cámara prácticamente, los chicas son de origen del este de Europa, como suele suceder. Aunque también pasa con las latinoamericanas de momento hollywood siempre se ha olvidado de ellas. Larysa Kondriaki, directora novel de origen ucraniano aunque nacida en Canadá, elige una historia basada en hechos reales que ella misma ha escrito. La trama principal está bien trabajada y es el todo. Las subtramas son muy descuidadas (al punto de hasta quedar olvidadas y sin resolver) lo cual genera quizás progresivamente mayor atención sobre el mismo tema y da lugar a ciertos baches, pero sin duda la verosimilitud y solvencia de la historia principal es el gran acierto.
Rachel Weisz es la estrella máxima del reparto, no me refiero al cartel previo sino al peso propio en la trama. Su actuación es brillante y resulta clave para dar un buen resultado. Los demás personajes son muy secundarios, y como todo lo secundario están bastante descuidados, tanto en la creación del personaje como en las interpretaciones. Al final simplemente uno cree que si el personaje es bueno (Vanessa Redgrave) la interpretación fue buena y si el personaje era malo (Monica Bellucci) la interpretación fue mala. No es así, en general están mal todos, haría solo la excepción de la chica que interpreta el personaje de Raya (Roxana Condurache).
Válida la apuesta, bueno el intento, le doy un voto de confianza y hago un poco de vista ciega a ciertos errores, es un filme que vale la pena. Al menos, alguien que intenta algo un poco diferente y sin pelos en la lengua.

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