Ficha Técnica
Trailer
Un nuevo caso y van... Buenas intensiones, buen inicio, buena idea, pero el pánico invade al realizador y nos volvemos una película de acción vulgar sin más que rápidamente vamos a olvidar. Punto de partida: Estamos en el futuro, no existe el dinero sino que se negocia con tiempo de vida. Una metáfora simplona pero al menos sirve para reflexionar sobre el capitalismo. Se te acaba el dinero (tiempo) y uno se muere. Para que algunos vivan por siempre, muchos deben morir (para que haya ricos muchos serán pobres). Perfecto, bonita idea y siempre se le da la bienvenida a la reflexión. Por mucho que esta invitación sea muy literal.
Y bajo esa línea, con una interesante presentación de este mundo comienza el filme. Bastante sólido en su primera media hora. Pero inclusive en la parte buena, ya comenzamos con el principal problema: el tiempo. Como todos sabemos el tiempo es relativo, tanto en la vida como especialmente en el cine. Cinco segundos pueden durar 4 minutos en una película. Pero siempre hay un límite de verosimilitud, una vez superado ese punto decimos: daaahhhh!! Y en el caso de In Time, digo demasiadas veces daaaahhh!!
La historia se pierde por siempre en la inexplicable escena donde a Justin Timberlake le confiscan su tiempo. Sin grandes justificaciones y sin oponer ninguna resistencia le quitan sus mil años de vida. Pero cuando ya no los tiene decide que es el momento de pasar a la acción. A partir de ahí, todo se vuelve una mezcla de Robin Hood, Bonny & Clyde y todos los tópicos de una peli de acción juntos. El guión ya no importa. Si para llegar a la zona de ricos tuvo que pagar un año pasando doce muros móviles, para escapar no tuvo que pasar ninguno. Si se escapa en plena noche (con todos despiertos, asumimos que no era muy tarde), en el mágico lapso de dos horas tiene tiempo de escapar, cruzar las doce zonas, aparcar, dormir, despertar, huir, tener un accidente, que sea pleno día y todavía le queda tiempo para prestarle a su compañera... Ni que hablar de otras partes, donde es capaz de correr 200 metros en menos de 4 segundos... (cuando la vean sabrán a qué parte me refiero).
Resulta curioso que Andrew Niccol, más reconocido como guionista que director falle de esta manera en la trama, pero es que además no aporta nada como realizador. La puesta en escena es simplemente correcta. Sin errores. Sin aciertos. Bueno, un error rebuscado podría ser el mostrar a Amanda Seyfried en planos enteros cuando corre, porque la pobre chica da la sensación de medir 1,40...
Y ni que hablar de los malos. Malos malísimos. Pero que al final son de lo más fácil de deshacerse. Bien por "méritos" de los héroes o simplemente usar de manera burda y muy cuestionable el famoso "deux ex machine". La solución divina. El pobre Cillian Murphy todavía se preguntará que ha hecho para merecer eso.
Depende del espectador, si está dispuesto a aceptar momentos muy poco creíbles (al mejor estilo Misión Imposible II) se encontrará un producto que entretiene durante poco más de hora y media (al menos no es largo el metraje). Sino lo acepta, se quedará con cara de tonto. Como yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario